El año pasado hice una Tarta de tres frutos rojos, que además de quedar muy llamativa con sus tres capas diferenciadas estaba riquísima.
Este año, utilizando también los frutos rojos, he querido volver a hacer una tarta, esta vez, formada por una mousse y una cobertura hecha con la propia fruta.
El resultado ha sido una tarta exquisita, en la que la acidez de la cobertura contrasta a la perfección con el dulzor de la mousse.
Los ingredientes que usé fueron:
Para la base de galletas:
- 200 gr. de galletas tipo digestive.
- 100 gr. de mantequilla.
Para la mousse:
- 500 gr. de queso fresco batido 0%.
- 500 ml. de nata para montar muy fría.
- 450 gr. de mezcla de frutos rojos congelados (yo los conseguí en Carrefour).
- 200 gr. de azúcar.
- 12 hojas de gelatina (20 gr.).
- Una vaso de leche.
Para la cobertura:
- 450 gr. de mezcla de frutos rojos congelados.
- 1/2 vaso de agua.
- 5 hojas de gelatina.
- 2 cucharadas soperas de azúcar.
Lo primero que haremos será preparar la base de galletas. Empezamos poniendo la mantequilla a derretir en un calentador a fuego bajo.
Ponemos las galletas en la picadora y las reducimos a polvo.
Preparamos el aro de la tarta, sobre el plato de servir, untándolo con mantequilla y forrándolo con papel de horno.
Mezclamos las galletas y la mantequilla hasta que tengamos una pasta.
Echamos la mezcla sobre el plato y presionamos con las manos para repartirla bien por la base. La reservamos en la nevera.
Ahora preparamos la mousse. Recomiendo que los frutos rojos se descongelen para que resulte más fácil triturarlos.
En un plato con agua fría ponemos a hidratar las hojas de gelatina unos 5 minutos.
Calentamos la leche sin que llegue a hervir.
Echamos las hojas de gelatina escurridas y removemos enérgicamente para que se disuelvan. Dejamos enfriar esta mezcla.
Ponemos los frutos rojos en el vaso de la batidora y los trituramos bien.
En un bol amplio, ponemos el queso, el azúcar y los frutos molidos, pasándolos previamente por un colador para eliminar las pepitas.
Añadimos la leche con gelatina y trituramos bien con el brazo de la batidora.
En otro bol montamos la nata con las varillas eléctricas.
La volcamos sobre la mezcla anterior y removemos con movimientos suaves, de arriba hacia abajo, hasta que se integre bien.
Vertemos sobre la base de galletas y dejamos cuajar en la nevera unas cuatro horas.
Para hacer la cobertura, ponemos a hidratar las hojas de gelatina.
Calentamos el agua en el microondas.
Añadimos la gelatina escurrida y removemos bien para que se disuelva.
Ponemos los frutos descongelados en el vaso de la batidora y trituramos.
Los pasamos por un colador para retirar las semillas, dejándolos caer en un bol.
Añadimos dos cucharadas soperas de azúcar y el agua con gelatina.
Removemos bien para que se disuelva el azúcar.
La vertemos con cuidado sobre la tarta. Yo lo hago, dejándola caer primero sobre una cuchara. Llevamos a la nevera y dejamos cuajar, mejor hasta el día siguiente.
En el momento de servir, retiramos el aro y el papel con cuidado y listos.
Aquí el corte, con un colorcito precioso.
Una tarta que, como dije al principio, mezcla la acidez de la cobertura y el dulzor de la mousse. Deliciosa.