Esta tarta se la "debía" a mi marido y a una de mis hermanas. Cuando íbamos a comer a un restaurante de por aquí, ellos siempre pedían esta tarta de postre y les encantaba. Así que, después de verla en muchos blogs me he decidido a hacerla. La receta la tomé del blog de Marga, El puchero de Morguix, aunque lo que le copié exactamente fue la crema. Para la base le he puesto masa quebrada y para cubrirla he hecho un merengue italiano que, tal y como le comenté a ella, aguanta perfectamente hasta el día siguiente sin aguarse.
Eso sí, aquí mi gente es un poco desesperada y la tarta se partió cuando apenas habían pasado dos horas desde que la acabé, transporte incluido, por lo que la crema se salió un poco. Al día siguiente la cremita tenía mejor cuerpo. Aún así, les puedo decir que está riquísima.
Los ingredientes que usé fueron:
Para la base:
- 250 gr. de harina.
- 125 gr. de mantequilla.
- 50 gr. de azúcar.
- Una pizca de sal.
- Una yema de huevo.
- Un chorrito de leche.
Para la crema:
- 3 yemas.
- 200 gr. de azúcar.
- El zumo y la ralladura de un limón.
- 200 ml. de agua.
- 75 gr. de maizena.
- 75 gr. de mantequilla.
Para el merengue italiano:
- 4 claras.
- 400 gr. de azúcar.
- 200 ml, de agua.
Empezamos por preparar la base. Ponemos en un bol el azúcar y la mantequilla fría cortada en trocitos. La batimos bien y luego le añadimos la yema.
Incorporamos la harina, la pizca de sal y el chorrito de leche. Amasamos hasta que se despegue la masa de las paredes del bol.
Precalentamos el horno a 190º. Hacemos una bola con la masa y la ponemos sobre la encimera enharinada. La estiramos con el rodillo.
Forramos con ella un molde de base desmontable. Para recortar los bordes lo hacemos pasándole el rodillo por encima de ellos. Pinchamos toda la base con un tenedor.
Forramos la base con papel de aluminio, presionando bien y la horneamos durante 15 minutos. Retiramos el papel y horneamos 10 minutos más.
Ahora preparamos la crema. En un caldero ponemos la maizena y el azúcar y lo mezclamos bien.
Las yemas las ponemos en un bol o plato hondo y las batimos.
Rallamos la piel del limón y lo exprimimos, colando el jugo para que no queden pepitas.
Añadimos el agua al caldero y removemos hasta que se disuelvan maizena y azúcar.
Lo ponemos al fuego medio, removiendo constantemente hasta que esté blanquita y sin grumos. Como bien explicó Marga, hay un momento que da la sensación de que la crema se ha estropeado porque empiezan a aparecer grumos, pero tranquilidad que poco a poco irán desapareciendo.
Volcamos sobre las yemas más o menos la mitad de la crema y mezclamos rápidamente. Echamos la mezcla en el caldero y ponemos al fuego removiendo durante un minuto.
Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla, la ralladura y el zumo de limón. Removemos hasta que se disuelva.
Vertemos la crema sobre la base y la reservamos en la nevera mientras preparamos el merengue.
Para el merengue, ponemos en un caldero (preferiblemente con un mango largo) 300 gr. de azúcar y el agua. Lo llevamos al fuego medio y lo dejamos hasta que se haga un almíbar de bola.
Mientras se hace el almíbar, ponemos las claras en un bol amplio, bien limpio y seco.
Las batimos hasta montarlas y, cuando estén casi montadas, vamos agregando los 100 gr. de azúcar restante en forma de lluvia.
Comprobamos que el almíbar está listo mojando una espumadera y soplando. Si hace burbuja ya está listo.
Lo incorporamos en forma de hilo a las claras sin dejar de batir. Seguimos batiendo hasta que pierda temperatura y tengamos un merengue bien firme.
Lo ponemos en una manga pastelera con boquilla ancha y rizada y vamos poniendo montoncitos en la tarta. Cubrimos toda la superficie con el merengue.
La metemos en el horno precalentado a 200º y lo gratinamos durante 2 minutos, hasta que veamos que el merengue se dora. Hay que tener cuidado porque enseguida se quema.
La ponemos en la nevera y dejamos que repose unas cuantas horas. Yo aconsejaría que se reservara hasta el día siguiente para que la crema quede bien firme.
Miren ese merenguito, tan doradito.
Aquí tienen el corte de la tarta. Como les dije, al partirla tan pronto la crema no estaba muy firme. Al día siguiente estaba mejor.
Riquísima y con un intenso sabor a limón.
Y con esta receta quiero desearles a todos y a todas una
¡FELIZ NAVIDAD!