viernes, 24 de julio de 2015

TORTILLAS DE TRIGO

   Mira que le tenía ganas a estar tortillas y la vez que las había intentado anteriormente me salieron "rana".
   Por eso me decidí a hacerlas cuando se las vi publicadas a Nuria en su blog El cuaderno de recetas. El hecho de que fuera ella precisamente era para mí garantía de que iban a salir bien así que no lo dudé ni un momento.
   Y ustedes dirán: "¿Merece la pena darse el trabajito de hacerlas en casa?"
   Y yo les digo: "Rotundamente, sí". Se quedan unas tortillas maravillosas y flexibles que, además, puedes adecuar al tamaño que más te guste.
   Los ingredientes que usé fueron:(Con estas cantidades salen 14 tortillas de 15 cm.)

  • 250 gr. de harina simple.
  • 50 ml. de aceite.
  • 125 ml. de agua.
  • Una cucharadita de sal.
  • Una cucharadita de levadura química tipo Royal.
   Empezamos poniendo el harina y el aceite en un bol.
   Lo mezclamos hasta obtener una mezcla arenosa. Añadimos la levadura y la sal.
   Vertemos el agua casi hirviendo sobre la mezcla.
   Vamos juntando primero con una cuchara de palo y luego, cuando no queme, lo amasamos con las manos hasta formar una bola.
   Seguimos amasando sobre la encimera hasta que nos quede la masa lisa y brillante. Es una masa muy agradable de amasar.
   Dividimos la masa en porciones de 30 gr. (Con este peso nos quedan tortillas de unos 15 cm. Si las quieres mayores forma porciones de 50 gr.)
   Vamos formando una bola con cada porción de masa y las vamos poniendo sobre un paño limpio y seco.
   Las cubrimos y las dejamos reposar media hora.
   Pasado el tiempo de reposo, ponemos a calentar una sartén sin nada de aceite al fuego.
   Cogemos una de las bolas, mejor la primera que formaste para que todas tenga el mismo tiempo de reposo, ponemos harina sobre la encimera y la colocamos encima y volvemos a espolvorear con harina.
   Vamos estirando con el rodillo suavemente hasta obtener la tortilla. Para que quede redondita vamos estirando un poco y girando la masa un poco hacia la derecha, así se estira por igual. Estiro, giro, estiro, giro, estiro, giro,...
   Colocamos la tortilla en la sartén, a fuego medio. Es importante la temperatura, ni muy alta para que no se queme ni muy baja para que no se queden duras. 
   En treinta o cuarenta segundo veremos que le salen burbujas a la masa. (Si tarda más tienes el fuego muy bajo).
   Giramos la tortilla y dejamos que se haga por el otro lado.
   Las vamos colocando sobre un paño de cocina y las vamos cubriendo con él.
   Preparamos de la misma forma todas las tortillas. Mientras tenemos una en la sartén le vamos dando forma a la siguiente. Al principio parece que no te da tiempo, pero enseguida se coge el ritmo.
   Miren que pinta más rica tienen. Además les he puesto una doblada para que vean que quedan muy flexibles.
   Sólo nos queda rellenarlo con lo que más nos apetezca. En este caso la rellené con un salteado de pimientos y pollo aderezado con un poco de comino molido que en casa nos encanta.
   También quedan estupendas con rellenos fríos, como una ensaladita o incluso con jamón y queso. Tienen muchas posibilidades.

lunes, 20 de julio de 2015

HELADO DE TIRAMISÚ

   Como les conté en la entrada de Las gyozas, los meses de julio y agosto el grupo Desafío en la cocina está de vacaciones.
   Pero ocurre que un grupo de los participantes, por diversas razones, nos quedamos en casita durante las vacaciones, así que en estos meses aprovechamos para "repescar" algún desafío que se nos ha quedado atrás o hacemos alguna nueva versión de alguno que ya hayamos hecho.
   En mi caso, como ando esperando para hacerme una cuarta operación del ojo y eso significa que no me puede mover muy lejos, este año me he animado a publicar en estos meses que luego no sé cuánto tiempo estaré nuevamente sin publicar.
   Hemos decidido que este mes de julio lo dedicaríamos a los desafíos dulces y agosto a los salados.
   En mi caso, me he decidido por hacer una nueva versión del que fue nuestro 16º Desafío en la cocina: Postres de tiramisú. Y claro, estando en verano, ¿qué mejor que una versión del tiramisú hecho helado?
   Eso sí, ya les advierto de antemano que éste no es precisamente un postre light. Sin embargo, está estupendo para darnos un buen capricho porque está riquísimo.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 500 ml. de nata para montar muy fría.
  • 250 gr. de queso mascarpone.
  • Una lata de leche condensada (397 gr.)
  • Bizcochos de azúcar (un paquete de 14).
  • Dos sobre de Nescafé (de 2 gr. cada uno).
  • Cacao en polvo.
  • Café preparado.
  • Una cucharadita de vainilla (de las de postre).
   Ponemos el café preparado en un plato para que se enfríe.
   En un bol ponemos la leche condensada, el mascarpone y la vainilla.
   Lo mezclamos bien con el accesorio de cuchillas de la batidora.
   En otro bol ponemos la nata con el Nescafé.
   La montamos hasta que esté bien firme.
   Añadimos la nata con café en el bol donde tenemos la leche condensada y el mascarpone.
   Vamos mezclando con una lengua de silicona con movimientos envolventes, hasta que esté todo integrado.
   Metemos en el congelador una media hora.
   Cogemos los bizcochos de azúcar y los vamos pasando por el café. No hay que empaparlos, sólo mojarlos por los dos lado.
   Los vamos colocando en un plato.
   Los cortamos en trocitos con un cuchillo.
   Sacamos el bol del congelador y echamos los bizcochos.
   Mezclamos bien con una espátula.
   Lo vertemos en el recipiente donde lo vayamos a almacenar. Esta es la cantidad que me salió.
   Espolvoreamos el helado con el cacao en polvo, pasándolo a través de un colador.
   Lo metemos en el congelador, mejor hasta el día siguiente.
   A la hora de servir, lo sacamos unos 10-15 minutos antes del congelador para que se ablande.
   Sólo nos queda servirlo, acompañado si queremos de unos bizcochos más.
   Es un helado muy cremoso y riquísimo, genial para un postre o para un capricho a media tarde.

viernes, 17 de julio de 2015

ENSALADA DE PASTA CON CANÓNIGOS Y RÚCULA

   Para este fin de semana no les voy a dejar un postre. Lo que apetece con estos calores es irse a pasar el día a la playa o a la piscina, así que les traigo una rica ensalada que nos sabrá a gloria a la vuelta. Por supuesto, también la podemos meter en un tupper y disfrutarla en la orilla de la playa.
   Eso sí, antes de pasar con la receta les tengo que decir que la idea de esta rica ensalada no es mía. Fue una de las muchas ocurrencias de mi muchacho cuando se lía entre fogones, así que el mérito es todo suyo.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 80 gr. de pasta corta (yo uso sevillanas al huevo de La Isleña que me parece una pasta genial para las ensaladas).
  • Un calabacín.
  • Doce palitos de cangrejo.
  • Una lata de millo (maíz dulce) de tamaño individual o media lata pequeña.
  • Un trozo de queso tierno (yo uso un mezcla de cabra y vaca).
  • Canónigos y rúcula (en Mercadona venden unas bolsas que vienen los dos combinados. Le pongo media bolsa).
  • Unas ramitas de perejil.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
   Empezamos quitando los extremos al calabacín y cortándolo en láminas.
   Las pasamos por la sartén con unas gotitas de aceite. En el momento de ponerlas les espolvoreamos un poco de sal.
   Las vamos reservando en un plato.
   Cortamos a trozos el cangrejo.
   También cortamos el queso tierno en cuadraditos.
   Las láminas de calabacín las cortamos por la mitad y luego hacemos tiras.
   Ponemos todo esto, junto con el millo escurrido, en una ensaladera.
   Ponemos a cocer la pasta en un caldero con agua y sal el tiempo que indique el fabricante. En el caso de esta pasta son ocho minutos contados desde que echamos la pasta y el agua empieza a hervir.
   Mientras se hace la pasta preparamos el aliño.
   Ponemos en el vaso de la batidora 75 ml. de aceite de oliva con unas ramitas de perejil y un poco de sal.
   Trituramos bien con el brazo de la batidora.
   Cuando la pasta esté lista, la escurrimos y la pasamos por el chorro de agua fría.
   La añadimos a la ensaladera junto con los ingredientes que ya teníamos.
   Echamos la rúcula y los canónigos y regamos con el aliño.
   Removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes.
   La dejamos en la nevera hasta el momento de comer. Fresquita es como está más rica.
   La servimos en el plato y disfrutamos comiéndola.
   Un plato ligero y fresquito pero muy completo.