martes, 25 de agosto de 2015

SALPICÓN DE POLLO

   Estamos acostumbrados, cuando nos hablan de salpicón, a pensar en pulpo, en marisco, en pescado,... 
   En mi caso, y en mi "amor incondicional" al pollo, he querido hacer este rico plato veraniego con él. Pero no significa que haya inventado nada, no. De hecho, he estado mirando por la red y en algunos países de Sudamérica hay una variedad de salpicón de pollo.
   En cualquier caso yo les dejo mi propia versión, que les puedo garantizar que está deliciosa y que es un plato genial para comer fresquito.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Entre 300-400 gr. de pollo. (Yo usé solomillos. También se puede usar un resto de pollo ya cocinado).
  • Una cebolla.
  • Medio pimiento rojo y medio pimiento verde o, como en mi caso, un pimiento entreverado.
  • Dos zanahorias.
  • Dos tomates.
  • Dos huevos.
  • Una latita de guisantes.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Ajo en polvo.
  • Perejil seco.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Vinagre.
   Empezaremos sancochando los huevos. Los ponemos en un caldero con agua y un chorrito de vinagre. Lo ponemos al fuego y, una vez que empiece a hervir, contamos doce minutos.
   Los sacamos del agua y los refrescamos con agua fría.
    Sazonamos el pollo con ajo en polvo, perejil y sal por todos los lados.
    Los cocinamos en la sartén con unas gotas de aceite.
    Pelamos la cebolla, retiramos las semillas y las nervaduras del pimiento, raspamos la piel de la zanahoria y retiramos los rabitos de los tomates. Lavamos bien todo.
    Picamos bien menuda la cebolla, la zanahoria, el pimiento y los tomates.

    Los ponemos todos juntos en un bol.
    Escurrimos bien los guisantes, los lavamos bajo el agua fría y los añadimos al bol.
    Pelamos el huevo y lo cortamos en trocitos.
    Lo incorporamos con el resto de ingredientes.
    También picamos el pollo en trocitos menudos.
    Lo añadimos al bol con el resto de ingredientes.
    Para preparar la vinagreta ponemos en un bol pequeño que tenga tapa cinco cucharadas de aceite, dos cucharadas de vinagre, sal y pimienta.
    Ponemos la tapa y agitamos bien hasta que quede todo bien emulsionado.
    Regamos todo con la vinagreta.
    Removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes y se impregnen con la vinagreta.
   Cubrimos con papel film y dejamos reposar en la nevera hasta la hora de comer.
    A la hora de comer servimos y disfrutamos de este rico plato fresquito.
   Está delicioso.

viernes, 21 de agosto de 2015

TARTA MOUSSE DE YOGUR Y MANZANA VERDE CON REDUCCIÓN DE CLIPPER DE FRESA EN GELATINA

   Si hay un refresco que la mayoría de los canarios han tomado al menos una vez en su vida ese es el Clipper de fresa.
   Probablemente, muchas de esas personas además tendrán algún recuerdo de su vida en la que este refresco está presente: ir a comprar llevando la botella retornable de cristal, tomarlo acompañando la comida del domingo (único día en el que se tomaba refresco), esa noche de juerga en la que acababas de amanecida en la churrería comiendo chocolate con churros y rematado con un vaso de clipper de fresa,...
   En mi caso, el recuerdo que me viene a la memoria son esas tardes de domingo cuando íbamos al cine de tres a cinco para ver películas de tarzán. Cuando era el intermedio (sí hubo una época en la que en el cine se hacía un intermedio) íbamos todos a la cantina del cine a pillarnos un vaso de clipper de fresa congelado. 
   La segunda parte de la película iba acompañada de los sorbos al clipper helado. Cuando se quedaba blanco te tanto "churrupetear" le dábamos la vuelta y seguíamos en ello. Luego, al acabarlo, nos levantábamos e íbamos dejando los vasos apilados en una de las columnas de la sala de cine. Lo que siempre me pregunté es si volverían a reutilizar los vasos o los tirarían a la basura.
   Pues bien, yo en ese afán de utilizar productos "autóctonos" en mis tartas, esta vez me he decidido por el clipper de fresa.
   El resultado, una tarta con un contraste de sabores genial y el sabor del clipper acentuado al reducirlo al fuego.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la base:

  • 200 gr. de galletas tipo Digestive.
  • 100 gr. de mantequilla.
Para la mousse:

  • 750 gr. de yogur griego (6 unidades de 125 gr.) En mi caso los usé sin azucarar.
  • 500 ml. de nata para montar muy fría.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 50 gr. de pasta de manzana.(La puedes comprar aquí)
  • 12 hojas de gelatina (20 gr.).
  • Medio vaso de leche.
Para la reducción de Clipper de fresa en gelatina:

  • Un litro y medio de Clipper de fresa (Si tienes la "desgracia" de no conseguir este refresco puedes probar con otro de fresa pero asegúrate que tenga un sabor intenso).
  • Seis hojas de gelatina (10 gr.)
   Empezaremos preparando el molde donde vamos a preparar la tarta. Engrasamos un aro desmontable de 26 cm y lo colocamos sobre la bandeja donde vamos a servir la tarta. Cubrimos los laterales con papel de horno.
   Para la base derretimos la mantequilla a fuego lento.
   Ponemos las galletas en la picadora y trituramos hasta que quede bien fina.
   Vertemos la mantequilla derretida y seguimos mezclando hasta que se forma una pasta.
   Lo echamos sobre el plato y cubrimos toda la base, presionando bien y sellando bien los laterales.
   Reservamos en la nevera mientras preparamos la mousse.
   Ponemos la gelatina a hidratar en agua fría, durante cinco minutos.
   Calentamos la leche pero sin que llegue a hervir.
   Escurrimos la gelatina y la añadimos a la leche, ya fuera del fuego.
   Removemos bien para que se disuelva y dejamos templar.
   En un bol amplio ponemos los yogures, el azúcar y la pasta de manzana.
   Lo trituramos con la batidora con el accesorio de cuchillas.
   Vertemos la leche con gelatina y seguimos batiendo.
   Ponemos la nata en otro bol y la montamos con varillas eléctricas.
   Volcamos la nata en el bol de la mezcla de yogur.
   Vamos removiendo con movimientos envolventes hasta que esté todo integrado. (Yo primero lo hago con varillas manuelas y acabo con espátula de silicona).
   Vertemos la mousse sobre la base de galletas y dejamos cuajar en la nevera al menos seis horas.
   Para la reducción de Clipper, ponemos éste en un caldero.
   Lo ponemos al fuego y dejamos que hierva. Lo ponemos a fuego medio alto y dejamos que vaya reduciendo.
   Tenemos que dejar al fuego hasta que sólo nos quede un tercio de líquido, es decir, medio litro. Una vez conseguido lo apagamos.
   Ponemos a hidratar las hojas de gelatina en agua fría.
   Una vez hidratadas, las escurrimos y la añadimos al clipper. Removemos bien para que se disuelvan.
   Dejamos ENFRIAR COMPLETAMENTE  a temperatura ambiente. (Esto es muy importante para que no nos estropee la mousse).
   Una vez fría, la vertemos sobre la mousse, dejándola caer primero sobre una cuchara.
   Podría ocurrir que algún poco de gelatina se nos cuele por los laterales ( a mí me ocurrió). No pasa nada, se le coloca alrededor papel de cocina enrollado para que lo absorba. Mientras cuaja en la nevera dejará de salir.
   La reservamos en la nevera hasta el día siguiente o al menos unas cuatro horas. (Siempre queda mejor al día siguiente).
   A la hora de servir, abrimos el aro y retiramos con cuidado el papel y ya tenemos lista nuestra deliciosa tarta.
   Tiene un contraste de sabores estupendo.
   Aquí les dejo la foto del corte que, como pueden ver, casi no me dejan hacerlo.
   Y les pongo esta foto bien cerquita para que vean la textura de la mousse al meterle la cuchara.
   Una delicia de tarta, créanme.

martes, 11 de agosto de 2015

ENSALADA CÉSAR

   Seguimos con el "modo ensaladas" activado y vamos a ampliar un poco el recetario, que con estos calores es lo mejor que le sienta al cuerpo.
   Esta receta es un "dos por uno". Nos podemos quedar sólo con la salsa, para utilizarla en un picoteo o podemos utilizarla para preparar la rica ensalada que lleva su nombre.
   Para hacerla me he guiado por la receta de mi compi de Desafíos Lidia, de Les punyetetes de la Li, aunque yo le he hecho algún pequeño cambio.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la salsa:

  • Un huevo L.
  • Un chorro de zumo de limón.
  • 150 ml. de aceite de oliva.
  • Una cucharadita de mostaza (de las de café).
  • Una cucharada de vinagre.
  • Dos o tres anchoas.
  • Dos dientes de ajo.
  • 75 gr. de queso parmesano rallado.
Para la ensalada:

  • La salsa.
  • Cinco o seis solomillitos de pollo.
  • Ajo en polvo.
  • Perejil en polvo.
  • Sal.
  • Aceite de oliva.
  • Una bolsa de ensalada (yo uso de las que vienen mezcladas).
  • Picatostes o unas rebanadas de pan de molde (en mi caso integral).
  • Un poco de parmesano rallado.
   Empezaremos preparando la salsa.
   Para ello ponemos en el vaso de la batidora el huevo, el aceite y el chorro de zumo de limón.
    Metemos la batidora y la mantenemos en el fondo del vaso. Presionamos al máximo (pero no en la opción turbo) y no movemos hasta que no veamos que está bien emulsionada. Una vez que emulsiones empezamos a mover hacia arriba y hacia abajo hasta que esté lista.
    Añadimos la mostaza, el vinagre, las anchoas, los ajos pelados y el parmesano.
    Batimos bien hasta ques esté todo integrado y ya tenemos nuestra salsa lista.
   Como les digo, simplemente para mojar unos palitos de pan está realmente de vicio.
   Para la ensalada, lo primero que haremos será preparar el pollo. Le ponemos sal, ajo y perejil por los dos lados.
    Hacemos en una sartén con unas gotas de aceite.
    Dejamos entibiar y cortamos el pollo en daditos. (También podemos utilizar para esta receta un resto de pollo que nos haya quedado).
    En la sartén, o en una tostadora, tostamos las rebanadas de pan y dejamos que se enfríe.
    Para montar la ensalada, ponemos una cama de hojas variadas en el plato.
    Repartimos el pollo sobre las hojas.
    Cortamos las rebanadas de pan en cuadraditos.
    Las añadimos también al plato.
    Regamos con una cantidad de salsa al gusto.
    Espolvoreamos con un poco de parmesano y servimos con el resto de la salsa aparte para si se quieren añadir más.
   Una ensalada deliciosa.