martes, 15 de abril de 2014

SOLOMILLO EN SALSA AL PEDRO XIMÉNEZ CON MANZANAS Y TRES AÑITOS YA

   El día 13 de abril se cumplieron tres años desde que publiqué mi primera receta en este blog.
   Llevo mucho tiempo intentando decidir dos cosas. 
   Primero, qué receta puedo publicar para celebrar tal acontecimiento. Eso no ha sido muy difícil. Aunque quizás lo más ortodoxo hubiera sido hacerlo con una tarta o, al menos, con un dulce, en mi caso, como a la hora de comer lo que prefiero es lo salado, pues qué mejor que una platito de esos que podemos preparar para algún festejo o comida un poco especial
   La segunda cosa que me ha costado decidir es qué poner en esta entrada y cómo explicarles lo que hace que siga aún con ganas e ilusión para continuar adelante con el blog.
   Pues bien, la solución a este dilema me la dieron exactamente dos cosas.
   Una, el comentario de una de mis sobrinas hace bien poco. Ella no hace mucho que se ha independizado y esta fue su frase: "Nunca algo me ha sido tan útil en mi vida como el blog de Caro".
   Dos, este comentario que hace unos días he recibido en mi correo: 
   "Carolina eres una crack, no sabes la de recetas que te he copiado y que han triunfado en casa. Los muslos de pollo al horno me lo piden todas las semanas.haces que todo parezca tan fácil.Y las pastelas caen seguro.Me encanta tu blog. Saludos de otra canariona."
   Solamente ésto me ilusiona. Simplemente este tipo de comentarios me bastan para mantener viva la ilusión.
   Pero no es lo único. A ésto hay que sumarle todo lo que he aprendido, todos los mensajes y comentarios que me dejan en mis entradas, todas las visitas que recibo cada día, todos los correos de esas personas que me cuentan que han hecho alguna de las recetas que publico, que me consultan alguna duda,... Y lo más importante, la cantidad de gente maravillosa que me ha permitido conocer, algunas solamente de manera virtual y otras que han "atravesado" la pantalla y he conocido en persona.
   Mención especial me gustaría hacer a todos y cada uno de los que forman el grupo al que pertenezco, Desafío en la cocina, gente maravillosa con una misma pasión. Particularmente, y con el permiso de los demás componentes del grupo, quiero mencionar a las "locas maravillosas" que junto conmigo hacen posible que el grupo siga funcionando, "las desafiadoras", M. Luz, Rocío, Mabel, Mila y Nina. Las quiero mucho mis niñas.
   Además de la receta, se habrán dado cuenta que, como parte de esta "celebración", mi "cocina" ha sufrido alguna reforma (que ya era hora que no le había hecho nada desde que la inauguré).
   Esta particular "mano de pintura" y reorganización ha sido posible gracias al maravilloso trabajo realizado por Romina, del blog Lemon and tangerine. Desde luego que me alegro muchísimo de haber acudido a ella para poder conseguir una nueva apariencia del blog pero, según mi visión, sin que deje de ser el mismo. Muchísimas gracias mi niña. Me encanta como lo has dejado.
   Para acabar, simplemente quería darles las gracias a todos y a cada uno de los que en algún momento pasan o han pasado por este blog, gracias por estar al otro lado.
   Ahora sí, vamos a ponernos a cocinar que de tanto hablar va entrando hambre.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Un solomillo de cerdo.
  • Dos manzanas.
  • Una cebolla.
  • Dos cucharadas de azúcar.
  • 150 ml. de Pedro Ximénez (en su defecto puedes usar un vino dulce, pero éste lo encuentras sin problema en el Mercadona, por ejemplo).
  • Una nuez de mantequilla.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
   Empezamos limpiando bien el solomillo de grasas.
    Lo ponemos en una sartén con un poco de aceite y lo doramos a fuego alto por todos los lados.
    Mientras se va dorando el solomillo, pelamos y picamos bien  pequeña la cebolla.
    Una vez que el solomillo esté bien dorado lo retiramos a un plato.
    Añadimos un poco más de aceite a la sartén donde hemos hecho la carne y añadimos la cebolla. Le ponemos sal y dejamos al fuego hasta que esté bien pochadita. Vamos removiendo de vez en cuando.
    Mientras pelamos las manzanas y les quitamos el corazón.
    Las cortamos en gajos intentando más o menos que nos queden del mismo tamaño.
    Las ponemos en otra sartén junto con un trozo de mantequilla del tamaño de una nuez.
    Le espolvoreamos el azúcar por arriba y la dejamos que se vaya cocinando.
    Mientras vamos cortando el solomillo en tacos.
    Añadimos a la sartén de la cebolla el Pedro Ximénez y vamos removiendo para que se haga la salsa.
    Las manzanas las dejamos al fuego hasta que veamos que están caramelizadas.
    Añadimos a las manzanas 50 ml de agua y subimos el fuego.
    Las tenemos que dejar hasta que prácticamente se haya evaporado todo el líquido.
   Añadimos la carne a la otra sartén y mezclamos con la salsa.
    Dejamos al fuego hasta que la carne esté cocinada a nuestro gusto.
    Ahora sólo nos queda servir la carne con la salsa y acompañada de la rica guarnición de manzana.
   Queda un plato riquísimo digno de cualquier celebración.

viernes, 11 de abril de 2014

MANTECADO RIOSELLANO DE MI BEGO

  
   No es la primera vez que me ocurre esto. De repente estoy, un sábado por la tarde, dándole vueltas a la cabeza pensando qué puedo preparar al día siguiente para llevar a mis papis para la merienda y una amiga sin querer me da la solución. Esto me ocurrió hace unas semanas. Estaba yo en ello y vi que mi amiga Bego había puesto en su muro de Facebook la receta de este rico mantecado que ya había publicado hacía tiempo.
   Tratándose de ella ni siquiera me lo pensé. Además de ser una de las personas más queridas en la blogosfera, es una persona increíble, que te deja "conocerla" un poquito" más en cada entrada que publica, que cuando pasa por tu blog te deja siempre un comentario amable y cariñoso que como poco te saca una sonrisa. Sé que cualquier receta de las que publica en su blog La cocina de Samira es garantía de que va a funcionar, así que no lo dudé ni un momento, así que hice acopio de ingredientes e hice este rico mantecado sin modificar siquiera su receta.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 300 g. de harina de repostería.
  • 5 huevo talla L.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 250 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • Medio sobre de levadura.
Para el almíbar:

  • 100 ml. de agua.
  • 100 gr. de azúcar.
  • Unas gotas de vainilla líquida.
Para la glassa:

  • 125 gr. de azúcar glass.
  • Unas dos cucharadas de agua.
   Empezaremos preparando el almíbar para que esté frío cuando lo vayamos a usar.
   Ponemos todos los ingredientes en un calentador y lo dejamos que hierva unos tres o cuatro minutos.
   Dejamos que se enfríe.
   Precalentamos el horno a 190º.
   En un bol ponemos la mantequilla y el azúcar.
   Batimos bien.
   Añadimos los huevos y seguimos batiendo.
   Incorporamos ahora la harina y la levadura, pasándolas previamente por un colador.
   Mezclamos bien hasta que tengamos una masa sin grumos.
   Vertemos la masa en un molde. Si no es de silicona, lo engrasamos previamente y lo espolvoreamos con harina.
   Horneamos durante 30 minutos, o hasta que al pincharlo con una brocheta ésta salga limpia.
   Cuando esté completamente frío, lo pintamos por la parte superior con el almíbar, hasta acabarlo.
   Ahora preparamos la glassa. Para ello ponemos el azúcar glass en un bol (yo lo pasé por un colador). Añadimos dos cucharadas de agua y vamos removiendo hasta que nos quede cremosito. Si necesitamos más agua vamos añadiendo cucharada a cucharada para no pasarnos.
   Este es el aspecto final de la glassa.
   Con un pincel de silicona vamos pintando toda la parte superior con la glassa hasta acabarla.
   Y así de lustroso queda este rico mantecado.
   Y este es el estupendo corte que tiene.
   A mis padres les encantó y les recordó muchísimo a los bizcochos lustrados que se ven mucho por aquí.

martes, 8 de abril de 2014

PAPAS ESPECIADAS AL HORNO

   Hoy les traigo unas papitas de guarnición que no tienen nada que envidiarle a las papas fritas. Además resultan muchísimo más ligeras pues apenas llevan aceite.
   Como digo, una guarnición ideal o un aperitivo genial acompañadas de una rica salsita.
   Los ingredientes que usé fueron: (Esta es la mezcla de especias que yo utilicé, pero las podemos cambiar según nuestros gustos).

  • Dos o tres papas.
  • Una cucharadita de pimentón. (La medida de las cucharitas de café).
  • Media cucharadita de comino picado.
  • Una cucharadita de orégano.
  • Un poco de tomillo.
  • Sal.
  • Pimienta negra.
  • Un poco de ajo en polvo.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva.
   Empezamos lavando bien las papas porque les vamos a dejar la piel. Precalentamos el horno a 190º.
   Las cortamos por la mitad y luego vamos cortándolas en gajos más o menos del mismo tamaño.
   Las ponemos en un caldero con agua y las dejamos que hiervan dos o tres minutos.
   Les escurrimos el agua de la cocción.
   En una bol ponemos todas las especias, la sal, la pimienta y el ajo en polvo. Mezclamos bien.
   Ponemos las papas en una bolsa de asar (yo uso las de Mercadona) y les echamos la mezcla de especias. Añadimos también las dos cucharadas de aceite.
   Cerramos la bolsa y la zarandeamos para que se impregnen bien las papas.
   Les hacemos tres o cuatro agujeros a la bolsa con la punta de un cuchillo y la ponemos sobre una bandeja que pueda ir al horno.
   Las horneamos durante unos 45-50 minutos, hasta que al pincharlas veamos que están cocinadas. Yo recomiendo que las hagamos aprovechando cuando estemos usando el horno para otra cosa. En este caso, junto con las papas, tenía otra bandeja con pollo.
   Cuando estén listas, cortamos la bolsa con cuidado que no nos queme el vapor del interior.
   Ya sólo nos queda servirlas y disfrutar comiéndolas, porque tienen una sabor increíble.
   Venga les acerco el plato para que cojan una.
   Una manera mucho más ligera de disfrutar de unas ricas papas.

viernes, 4 de abril de 2014

ECLAIRS

   Estos pastelitos han sido una petición expresa de mi muchacho. Llevaba muchísimo tiempo pidiéndolos y de vez en cuando, como quien no quiere la cosa lo dejaba caer. Así que una tarde, sin previo aviso, me puse con ellos y la verdad es que conseguí darle una alegría.
   Son unos pasteles increíblemente buenos. Muy suaves y, a pesar de la crema, resultan ligeros, por lo que hay que hacer un ejercicio de voluntad para no acabar con la bandeja.
   En este caso los he rellenado de crema pastelera, pero los podemos rellenar con la crema que más nos guste e incluso los podemos rellenar con alguna crema salada y son geniales para un picoteo.
   Los ingredientes que usé fueron:
  • 140 ml. de agua.
  • 140 ml. de leche.
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 140 gr. de harina.
  • una pizca de azúcar.
  • una cucharadita de sal.
  • 5 huevos.
  • la corteza de un limón.
  • 150 gr. de chocolate para fundir.
  • Unos trozos de mantequilla.
  • Dos o tres cucharadas de leche.
   Ponemos a calentar el agua, la leche, la mantequilla, el azúcar, la sal y la corteza de limón.
   Dejamos hervir durante 2 o 3 minutos. Retiramos la corteza del limón y añadimos la harina de golpe. Trabajamos la masa al fuego hasta que se despegue de las paredes del cazo y dejamos templar.
   Vamos añadiendo los huevos uno a uno. No podemos echar el siguiente hasta que el anterior no esté bien integrado.

   Hay que tener en cuenta que, cada vez que echamos un huevo, parece que la masa se separa toda; pero no hay que preocuparse que poco a poco vuelve a coger cuerpo.

   Cuando tenemos la masa lista, la metemos en una manga pastelera, con boquilla ancha.
   Precalentamos el horno a 190º.
   Forramos una bandeja de horno con papel vegetal. Primero le ponemos un poco de mantequilla en algunos lados para que el papel no se nos mueva.
   Vamos haciendo tiras de crema dejando espacio entre ellas porque al hornearse crecerán.
Ponemos en el horno precalentado a 190º durante 25-30 minutos y ya están listos.
   Cuando se hayan enfriado los vamos abriendo con un cuchillo por la mitad y los mantenemos emparejados para que luego nos casen bien.
   Hacemos nuestra crema pastelera (ver receta aquí).
   Cuando esté completamente fría, la ponemos en una manga con boquilla estrellada.
   Vamos poniendo crema en una de las partes de cada pastelito.
   Los cubrimos con la otra parte del eclair.
   Para hacer la cobertura ponemos en un bol 150 gr. de chocolate para fundir, unos trozos de mantequilla y dos o tres cucharadas de leche.
   Lo ponemos en el microondas en intervalos de 20 en 20 segundos y vamos removiendo entre cada uno hasta que esté completamente fundido.
   Con una cucharilla vamos poniendo un poco de chocolate en la parte superior de cada eclair.
   Y este es el resultado. Un delicioso pastel con una masa que se deshace de la boca de lo ligera que es y una crema riquísima.
   Ahora tendré que esperar a que le surja un "nuevo capricho" a mi muchacho, para tener la excusa perfecta para hacer un postre nuevo.
   Desde luego que con este quedó encantado.